
Terapia EMDR
La terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares) es un enfoque psicológico, orientado a comprender y aliviar el malestar que la persona experimenta en el presente. En muchos casos, ese malestar tiene su origen en experiencias pasadas que no pudieron ser procesadas en su momento, y que siguen influyendo en cómo nos sentimos, pensamos y reaccionamos hoy en día.
El Enfoque EMDR está avalado por la investigación científica para trauma y en vías de investigación para muchas otros problemáticas psicológicas.
A estas experiencias las llamamos trauma. No siempre se trata de acontecimientos extremos o evidentes. El trauma puede aparecer tras situaciones que, aunque pasaron desapercibidas o parecían “normales”, dejaron una huella emocional que continúa afectando al bienestar actual.
EMDR permite trabajar con esas huellas emocionales de una manera eficaz y respetuosa. Se le pide al paciente que siga con la mirada el movimiento de los dedos de terapeuta, a través de estos movimientos oculares, conseguimos que el cerebro desbloquee y reorganice aquello que quedó pendiente de integrar. De este modo, las experiencias dejan de generar impacto emocional y la persona se muestra espontánea y liberada ante circunstancias asociadas a la experiencia original trabajada.
¿Para qué situaciones puede ayudar EMDR?
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Experiencias traumáticas o dolorosas
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Bloqueos emocionales
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Baja autoestima o sensación de inseguridad
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Depresión y ansiedad
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Miedos y fobias
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Estrés, estrés postraumático, traumas y disociación
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Problemas de relación y dependencia emocional
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Separaciones y duelo
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Trastornos de la conducta alimentaria
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Obsesiones
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Crisis personales
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Adicciones
Cómo es una sesión de EMDR
El proceso se desarrolla en distintas fases, siempre adaptadas a cada persona y a su momento vital:
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Acogida y comprensión de la historia: Las primeras sesiones están orientadas a conocerte, comprender tu situación. Se exploran las dificultades actuales y los objetivos terapéuticos.
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Preparación: Antes de trabajar experiencias difíciles, se aprenden y practican herramientas sencillas para calmar las emociones, manejar momentos de malestar y sentirse más segura en la vida actual diaria. El ritmo del proceso se decide siempre de forma conjunta.
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Procesamiento con EMDR: Cuando existe suficiente estabilidad, se trabaja con recuerdos, emociones o sensaciones, utilizando una estimulación bilateral, que consiste en activar de manera alterna los dos lados del cerebro mientras la persona presta atención a una experiencia, emoción o recuerdo. Esto se hace de forma sencilla y no invasiva, por ejemplo siguiendo con la mirada unos movimientos. Esta estimulación ayuda al cerebro a desbloquear y reorganizar emociones que habían quedado atrapadas, reduciendo su intensidad y consiguiendo una mayor sensación de calma y seguridad.
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Integración y cierre: A lo largo del proceso se consolidan los cambios que van apareciendo, favoreciendo una mayor calma, claridad emocional y una relación más segura con la propia experiencia.
En ningún momento se trata de revivir el pasado ni de forzar emociones. El trabajo se realiza de forma gradual, respetuosa y cuidada, deteniéndose siempre que sea necesario.
